9.12.11

endless roads 2 - the island

Quería ser surfista cuando chama. Pero sabía que mi viejo no me compraría una tabla y que menos me bajaría a la Guaira todos los fines. Así que jamás se lo mencioné. Además que en aquellos tiempos, ya era bailarina entregada. Y mi viejo hacía demasiado ya con buscarme al teatro Teresa Carreño todas las noches a las  9 pm.

 Y aunque ser surfistas, patineteras, deportistas extremas siempre ha sido sinónimo de coolness y el ballet clásico siempre ha sido otro tipo de deporte extremo, pero muy semejante al thrill psicológico de Black Swan, no me arrepiento de lo que he hecho, aún tengo ganas de bailar a diario.

Sin embargo, solo por hoy creo que sufro de envidia por estas jevas Roxy. Por sus aptitudes bien demostradas, las llevan a pasear, viajar y hacer lo que más les gusta: vivir al limite posible de adrenalina.


Qué vaina... dichosa juventud.




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